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Origen del mito del vampiro a nivel antropológico y literario

Byron_by_fuchsiart¿Qué representa la figura del vampiro?  Es la reencarnación del mal.  Un mito legendario.

«El vampirismo es uno de los mitos más perdurables, universales y populares de todos los tiempos, con innumerables vinculaciones a otras leyendas y supersticiones, [lo que] indica la existencia de una representación psíquica. Esta es una de las más arcaicas imágenes que conocemos». (Origen del mito del vampirismo – I. Rodríguez de la Sierra).

Pero a nuestra mente siempre acude la figura del vampiro como si fuera un Don Juan o un Fausto, una criatura que ha pactado con el diablo y que persigue sobre todo a las mujeres para destruirlas.  Por supuesto que esta imagen nació de la literatura romántica.  En realidad, el vampiro del folclore no tiene nada de atractivo ni de Don Juanesco.

A nivel antropológico o folclórico, algunos estudiosos han dicho que el vampiro reúne cinco categorías de distintas creencias mágicas:

  1. Son muertos vivientes.
  2. Son espíritus, íncubos o súcubos que hacen visitas nocturnas.
  3. Son como las stryx de la antigüedad que chupaban sangre.
  4. Son las brujas de las tierras eslavas y balcánicas que siguen haciendo daños después de muertas.
  5. Son hombres lobo, personas que adoptan el aspecto de un lobo para atacar a los hombres y devorarlos.

Pero es solo el aspecto de muerto viviente que sale de su tumba el que ha tenido  una gran importancia a la hora de crear el concepto de vampiro moderno occidental.  En aquellos lugares donde no hay enterramientos sino incineraciones, el vampiro no se conoce.

Muchos dioses de Europa, Asia y parte de África succionaban o bebían sangre. Un grupo de deidades en el lamaísmo tibetano, los Vajra, bebe sangre para alcanzar el control sobre la vida y la muerte.  En uno de los más antiguos relatos jamás registrados, la leyenda de Gilgamešh, héroe de la epopeya babilónica, el vampiro es descrito de manera más precisa y sangrienta que en las épocas medieval y moderna. La más antigua representación aparece enKali_by_kometani un tazón prehistórico asirio, que muestra a un hombre copulando con un vampiro acéfalo. En el México precolombino, los vampiros se conocían como sihuateteo, mujer que moría durante el parto (como la madre de Bram Stoker). El vampiro chino Ching Shih, citado en los cuentos de la dinastía Tang, tiene un gran parecido con sus contrapartes occidentales. El vampiro llegó a Europa posiblemente desde India, a través de Turquía y los Balcanes.

Como podemos ver, el vampiro adopta en algunas culturas americanas y orientales la figura de una deidad demoníaca o es un dios menor que forma parte de un panteón siniestro.  En la cultura India, por ejemplo, la Diosa Kali es un ser vampírico que se alimenta con la sangre de los hombres.  La mayoría de los dioses eran seres sedientos de sangre y por eso se ofrecían sacrificios humanos.

Así vemos cómo el Oriente próximo y el espacio mediterráneo influenciaron en las antiguas creencias sobre vampiros.  Lilith es otro claro ejemplo: la diosa sedienta de sangre, autóctona de Babilonia, se introdujo en el mundo hebreo como una diablesa lujuriosa que devoraba niños y hombres por igual.

Estas leyendas ejercieron una notable influencia en el Occidente cristiano.  El vampiro fue una excusa para explicar las enfermedades que asolaron gran parte de Europa, antes de que la ciencia pudiera explicarlas racionalmente.  Igualmente, las guerras y la escasez de alimentos propiciaron estas creencias, sobre todo en las zonas de los Balcanes, donde los conflictos bélicos causaron estragos durante siglos en el imperio cristiano de los Hadsburgo y en el reino musulmán de los otomanos.  También la Iglesia aprovechó esto y supo sacar partido del miedo a los vampiros en beneficio propios, al vincularlos también con las brujas.  De esta manera la Iglesia se sirvió de este miedo para que las gentes de los pueblos observaran las normas cristianas como protección contra los succionadores de sangre.

En las culturas primitivas se habla de canibalismo.  Y las fuentes que hablan sobre este tema son numerosas: desde el Antiguo Testamento hasta los cuentos y leyendas.  En muchas tribus se tenía la creencia de que comiendo el cerebro de su adversario se poseía la fuerza y la inteligencia, así como si se bebía su sangre.  El canibalismo también forma parte de la cultura occidental moderna, representada en la Eucaristía, con la ayuda de Dios, el sacerdote convierte el pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo.  Es un ritual donde los cristianos se alimentan de la carne y de la sangre de Jesucristo.  Aquí observamos que el canibalismo se puede practicar en el plano material o espiritual.  Suele pasarse por alto otro tipo de canibalismo que se encuentra en nuestra sociedad  y tiene componentes patológicos y eróticos.  Cuando los amantes hacen el amor, en cierta forma, se comen entre ellos, uniéndose en una sola persona.  No olvidemos el mordisco sádico, el beso…

rusalka_by_miguelcoimbra-d33y5id ¿Cuál es el prototipo de vampiro más conocido?  El de origen eslavo, por supuesto: un ser humano convertido después de morir en un cadáver activo, sediento de sangre.  Abandona su tumba y ataca a los vivos.  Durante el día permanece en su fosa, pues está ligado a la tierra-patria de la misma.  El cadáver no presenta signos de descomposición y si los hay son muy pequeños.  El pelo y las uñas les siguen creciendo, tiene la tez rosada y si el vampiro ha bebido sangre, esta le sale por la nariz, las orejas y la boca.  Sus víctimas también se convierten en vampiros al morir.  Este vampiro «clásico» está arraigado en el Occidente cristiano.

Los primeros testimonios escritos datan de fechas y de países europeos distintos.  Se habla de que estos muertos masticaban sus mortajas y se mutilaban a sí mismos.  Los más numerosos se encuentran en los Balcanes ya que constituían un crisol de culturas diferentes y cada una de ellas contribuyó a la creación del mito del vampiro, creencias favorecidas por las guerras entre cristianos y musulmanes.  Hay un dato curioso: puede explicarse  que el mito del vampiro estuviera tan extendido por Transilvania gracias a que los mogoles tibetanos creían en los vampiros y en un dios murciélago.  Y fue también en Transilvania donde se difundió la creencia de que se podía recurrir al ajo para combatir a las tinieblas, pues el ajo tenía cualidades medicinales; por tanto era considerado magia buena o blanca.

Ya en la Ilustración, el virus del vampiro se había extendido por Europa.  Tanto así que se escribieron los primeros tratados o estudios sobre el vampirismo: el tratado De la manducación y el chasquido de los muertos en sus tumbas (1728) de Michael Ranffitius y el ensayo del abad benedictino francés Augustín Calmet Disertación sobre los vampiros o revividos (1749).

La fiebre del vampiro comenzó a decaer a mediados del siglo xviii pero las ejecuciones a supuestos cadáveres de vampiros se siguieron practicando hasta el umbral del siglo xx.

Pero el vampiro no durmió el sueño de los mortales sino que surgió de nuevo en el romanticismo.  Conquistó la literatura de ficción y desde aquel momento ha conservado una posición de privilegio que se ha mantenido hasta la actualidad, sobre todo gracias a los medios de comunicación.

El vampiro sigue brillando con luz propia más que cualquier criatura de la noche y nada puede dañarle, ya que resucita una y otra vez.

¿Y qué personifica el vampiro?  A la Sombra de la cual habla Jung.  Son los impulsos humanos más primitivos reprimidos.  También representa los miedos más profundos e incluso se le ha situado por delante del demonio al encarnar al mal como entidad.  Es el lado salvaje del hombre,  en conflicto con las normas sociales y religiosas.  Es una combinación de varios temores: 564940_377916465562259_1456898893_n

  • Sangre como vehículo del alma y fuente de poder
  • Temor a la depredación
  • Temor a la enfermedad y a la muerte
  • Temor al cadáver como expresión palpable
  • Fascinación temerosas por la inmortalidad
  • Instinto de supervivencia

Por lo tanto, el vampiro que nos remite a nuestra propia sombra es un ser de oscuridad.  Es un ser que se debate entre la oscuridad de la noche y la oscuridad de su alma.  Un ser proscrito.  Son envidiados por su inmortalidad y por eso son perseguidos.  Los humanos tenemos fecha de caducidad.

¿Cuándo comenzó a escribirse sobre vampiros?  No se tiene una constancia  de cuándo y dónde surgió el género literario, aunque haya florecido en el romanticismo.  Pero sí podemos decir que para acercarnos a este género es importante buscar las raíces en las leyendas y los mitos.  Encontramos huellas en las civilizaciones antiguas como bien hemos comentado al comienzo.  Ya en China se contaban historias de vampiros hacia el año 600 A.C. o en leyendas de la India.  Los escritos acerca de vampiros están relacionados con los escritos sagrados de los pueblos.  Ya en las poesías se habla de empusas, lamias, strix, que chupan la sangre.  También Homero habla de vampiros cuando Ulises debe redimir a los suyos del reino de los muertos con sangre.  En Las mil y una noches Scherezade cuenta la historia de un joven príncipe que fue víctima de un ghoul que bebía sangre.  Aparecen los vampiros en las sagas islandesas, etc.  Así vemos que esta figura surge de las creencias populares.  El vampiro occidental aparece mucho más tarde en la literatura.

Solo cuando el siglo de las luces comenzaba su final fue cuando los artistas comenzaron a ver al vampiro desde otro punto de vista menos racionalista y sintieron atracción por su profundidad abismal.

¿Cómo evolucionó la imagen del vampiro romántico al de hoy día?

Hay un estudio sobre el vampiro en la literatura romántica, de James B. Twitchell, donde se afirma que el vampiro actual es muchas veces grosero, aburrido y demasiado adolescente cuando se le compara con el sofisticado succionador de sangre del siglo XIX.  Son monstruos humanizados.

Red_Murder_in_your_eyes_by_sakimichanLa fiebre literaria llegó de la mano de la novela gótica o romanticismo negro.  Solo entre 1790 y 1820 aparecieron unas 300 novelas de esta categoría de terror.  Hay muchos autores que abordaron este tema: Edgar Alla Poe, William Blake, Byron, Keats, Prosper Merimee, Baudelaire, el conde de Lautreamont, las hermanas Bronté, Mauppasant, Shelley, Lovecraft…

El ideal romántico era la exaltación del dolor y el sufrimiento, de la belleza maldita y horrenda, de la rebeldía, del infierno interior al que el hombre es arrastrado sin tener ninguna culpa.  Y el vampiro está libre de culpa porque es la imagen del ángel caído en desgracia y por lo tanto esto le confiere un carácter dramático, trágico y moderno.  A pesar de todo esto, su poder destructivo es real.  Representa la rebeldía, la insumisión y la crítica.  Es temido por una sociedad que le alimenta.  Representa el deseo terrible por la supervivencia, destruyendo a otros para mantener su propia existencia. Si el temor a la muerte puede ser comparado con el miedo de lo inconsciente, y la vida con la sangre, el vampiro podría ser visto como una proyección de la lucha entre la vida y la muerte.  Es un parásito.

Hay una anécdota que muchos conocen al respecto del nacimiento del género fantástico y de terror.  En 1816, se reúnen unos ingleses excéntricos en la villa Diodati en Ginebra.  Se trataba, nada más y nada menos, que de Lord Byron, John Polidori, el poeta Percy Bysshe Shelley y la que sería su esposa la novelista Mary Wollstonecraft Shelley.  Allí nacieron Frankenstein de Mary Shelley y Der Vampyr de Polidori.  Los rasgos con que Polidori viste a Lord Ruthven son claramente byronianos.  Y aún cuando haya quedado en el olvido, Lord Ruhtven fue el primer esbozo de Drácula  y desencadenó la fiebre literaria del vampiro hasta el presente.

Ahora el vampiro no solo tenía una cara oscura y terrible, sino que también tenían una gran carga erótica.  Encontramos al vampiro literario del siglo XIX con varios aspectos: el de criatura maldita y melancólica, el de vividor diabólico, el de ángel caído, o el de parásito que se alimenta de la energía de otros y, por último, la versión del vampiro exótico y seductor como Lord Ruthven o su versión femenina, Carmilla de Sheridan Le Fanu.

Lord Ruthven va a ser el representante arquetípico de la versatilidad vampiresca: es un seductor, se desconoce la causa de su perdición, es un cruel vividor y, en tanto que aristócrata, pertenece a la clase explotadora, lo que recuerda el sentido sociológico de la frase «chupar la sangre».  Todos estos rasgos están encarnados magistralmente en otro aristócrata, el héroe negro de la novela de vampiros por excelencia y referente literario hasta nuestros tiempos: Drácula de Bram Stoker. The blood is the life

Podría afirmarse que Drácula es la última gran novela gótica, ya que en ella se plasma una historia de tentación y seducción en un escenario que se adecúa al mundo gótico: muros derruidos, castillos ventosos, tétricos mausoleos, cementerios, ratas, murciélagos y un ser demoníaco y malvado.  Desde entonces estos han sido los ingredientes del género y los autores, con el paso del tiempo, han ido incorporando otros nuevos para ser tomados en serio.

Luego vendrá la comercialización de la figura del vampiro, gracias a las diversas industrias culturales.  El vampiro ya no es visto como una horrible fatalidad sino como una forma de vida deseable y no censurable.  A pesar de la gran comercialización de que ha sido objeto esta criatura y el uso indiscriminado que se ha hecho de ella, el vampiro no puede ser eliminado, al contrario: siempre resucita en cualquier momento.  Su vitalidad escriba no solo en que ha caminado por muchos senderos sino que ha abierto otros nuevos.  Su evolución puede verse en lo siguiente a nivel literario:

  1. Puede ser un personaje satírico y plural.
  2. Es abordado desde un punto de vista más amplio, no solo como un chupador de sangre sino también como un hombre lobo.
  3. Es sacado de su castillo y de su ambiente para presentarlo como una figura del futuro.
  4. Hay una intelectualización del vampiro y su entorno, donde el no muerto puede analizar sus impulsos con mayor objetividad.
  5. Hay un desarrollo del vampiro a nivel interior; se observa a sí mismo.
  6. Ha atraído también al lector de ocio, un género en alza.
  7. El vampiro ha conquistado América.  No solo están de moda en Hollywood o numerosos autores escriben sobre él sino que realmente abandona el Viejo Mundo para instalarse donde reside ahora el poder, el Nuevo Mundo.
  8. Ya no solo escriben los hombres sino también las mujeres.  El principio del vampiro se entiende abiertamente como un principio vital común que trasciende lo sexual y se hace extensivo tanto al hombre como a la mujer.

lestat_de_lioncourt1Encontramos a Anne Rice como una de las mayores escritoras del género.  Su éxito se basa en que los vampiros son americanos, modernos.  El mundo del vampiro es feminizado y ya no gobernado por hombres.  Ha construido una nueva mitología propia sobre vampiros donde se abordan casi todas las preguntas sobre la humanidad, ya sean de naturaleza filosófica o espiritual.  Narra en primera persona y la identificación con el vampiro es mayor que en la narrativa habitual.  El vampiro deja de ser un monstruo para convertirse en un objeto de identificación.  Son protagonistas, héroes atractivos que satisfacen los anhelos de belleza, riqueza, poder e inmortalidad.

Ahora bien, ha aparecido otro tipo de vampiro edulcorado que inspira admiración, deseo y amor.  Se trata, cómo no, de la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer y que ha revolucionado a millones de jóvenes adolescentes con su historia de amor tipo Romeo y Julieta.  Los vampiros se han vuelto a poner de moda entre los adolescentes.  Son vampiros incapaces de hacer daño al ser humano.  Digamos que son abstemios.  Y no solo eso sino que salen a la luz del día y brillan como los letreros de neón.  Gracias a esta nueva imagen del vampiro han aparecido otros libros como Crónicas Vampíricas o True Blood donde los vampiros conviven con los humanos y muchas veces hasta pasan desapercibidos.

Pero hay una cosa que no debemos olvidar.  Por mucho que tratemos de humanizarlos, los vampiros han surgido de las pesadillas, de los bajos instintos y de la oscuridad más absoluta.

 

 

 

Los vampiros: más vivos que nunca en la noche eterna

Fue maravilloso compartir con Ignacio Valbuena en su programa Mitomanía, en compañía de Javier Lillo, escritor y criminólogo.  Tuvimos un “diálogo vampírico” en donde no solo hablamos de estas criaturas de la noche sino que además promocionamos los eventos de Junio.

Les dejo el link con el programa de radio y también algunas fotos memorables.

Universo de sombras

¿Por qué escribir una novela de vampiros?  ¿Acaso no se ha escrito ya bastante al respecto?

Descubrí una frase que encierra la respuesta a la continua resurrección del mito del vampiro y que defiende su existencia a pesar de los años, de los crucifijos, del agua bendita, de la estaca y de las muchas maneras de exterminarlo.

“EVampiro_bnl vampiro, como los mitos, pareciera gozar de inmortalidad: se transforma a cambio de permanecer”.

Aletta de Sylves (1999).

Los vampiros evolucionan desde las leyendas y tradiciones, hasta la completa metamorfosis de los mismos.  Su existencia prolongada se debe a la reinvención y a la recreación del mito.  Trasciende incluso más allá de la vida y de la muerte del autor, así como de su propio tiempo, al ser plasmado en cualquiera de las manifestaciones artísticas que conocemos.  En mi caso, al ser aprehendido en un texto escrito.

El público lector también participa de un ritual vampírico al nutrirse de las nuevas y de las viejas historias que le permiten dar vida a nuevas versiones y nuevas imágenes del vampiro: una visión reformada a partir de los cambios en la percepción de la figura del mismo y de lo que le rodea.

¿Por qué Animales Nocturnos?  ¿Qué intento plantear con “otra historia de vampiros”?

 

Una posible significación del universo de sombrasbones_by_graphique_satine-d4fbfes

La eternidad es una carga pesada.  Si fuéramos eternos, todo cambiaría a nuestro alrededor, excepto nosotros.  Los personajes de Animales Nocturnos se nutren de esta eternidad; son fantasmas, un remedo de lo que una vez fueron, que vagan en el mundo sin experimentar cambios mientras que el mundo evoluciona a su alrededor.  Esta historia, a fin de cuentas, trata sobre vampiros.  ¿Acaso hay alguna otra criatura más atormentada por su inmortalidad que ésta?  ¿Qué otro personaje es capaz de reflejar con tanta certeza y crueldad las dudas, los conflictos o la oscuridad que habita en nuestro interior?  ¿Hay alguna esperanza para la redención dentro de las sombras?

Esta ficción se ubica en un lugar también de ficción, ideal para desatar el imaginario vampírico hasta sucesos desbocados.  Los mortales e inmortales habitan sus calles.  Un suceso que genera el caos, ya que estas dos facciones irreconciliables, en principio, no pueden coexistir sin enfrentarse.  Los seres de la noche quieren aplastar a la humanidad y esclavizarla, mientras que los mortales luchan desesperadamente por sobrevivir y resistirse.  Esta lucha entre el bien y el mal no dista mucho de todas aquellas luchas ocurridas a lo largo de la historia de género humano.  Siempre ha habido y habrá una excusa para actuar según la conveniencia de cada bando.

Para Thomas Hobbes, la guerra era un estado natural del hombre por su propia ferocidad, por las consecuencias de sus propias pasiones carentes de moral.  Claro que esta afirmación la hizo hace casi tres siglos, en el clamor de las teorías evolucionistas y el desarrollo de la sociología.  Pero, tal vez debamos preguntarnos ¿ha cambiado en algo esta naturaleza del hombre de ser un depredador para sí mismo y el resto de las criaturas?  ¿Es la paz un sueño que solo tiene su realización gracias a la guerra, a la lucha constante por la supervivencia?

Hay pasiones que inclinan al hombre hacia la paz y la redención y es allí donde radica la posible significación de la historia de Animales Nocturnos.  Quiere dejar abierta la posibilidad de esta redención, la de las sombras que empañan el espíritu de sus personajes.  Claro está que, cada lector sacará sus propias conclusiones.

En este mvampireundo complejo de luces y sombras hay cabida para otros temas universales como el amor y el odio, la lealtad y la trai
ción, la amistad y la enemistad.  El uso recurrente de la coincidencia de los opuestos no es casualidad, ya que la vida misma está llena de estas coincidencias, sin las cuales no podríamos vivir.  La dicotomía entre Dios y el Diablo es un perfecto ejemplo.  No hay oscuridad sin luz.  E irremediablemente, los opuestos se atraen.

Los personajes de este universo no son buenos ni malos en su totalidad.  Se mueven y se manejan al igual que nosotros en una espiral de pasiones, esperanzas y sentimientos.  Podrían convivir perfectamente en nuestro entorno, con la única diferencia de que algunos tienen colmillos.

Al final de la historia, cuando el lector se haya paseado por las calles y mirado a través de los ojos de los personajes, es posible que se plantee muchas preguntas: ¿quién triunfará realmente?, ¿qué mundo puede quedar si la oscuridad prevalece?, ¿los vampiros son la parte negativa que queremos ocultar o somos como ellos aún sin proponérnoslo?  Estas cuestiones y otras más las dejo en el aire.  Tal vez sea una forma de convocar al vacío, a la nada que envuelve a los personajes, los ahoga, los sofoca en la mente y en el espíritu; una manera de reflexionar acerca de si es un verdadero final.

Una aproximación a los personajes

Uno de los mayores y más fascinantes retos que se le presenta a un escritor es la creacióvamplordn de sus personajes.  En mi caso, tuve muy claro desde el comienzo que quería trabajar la imagen del anti-héroe romántico.  Me atraían la belleza, el horror y la muerte que simbolizan la figura del vampiro.  Son personajes envueltos en las sombras y en la decadencia de una vida que poseyeron y de la cual ahora solo conservan un triste remedo, más parecidos a fantasmas que vagan sin descanso en lugares igual de fantasmagóricos.

Naturalmente, una de mis metas era hacer énfasis en que el vampiro es un mito legendario y en que su figura despierta el más profundo terror, mezclado con la seductora atracción que personifica.  Cada uno de mis personajes refuerza esta idea del mito del vampiro para continuar eternamente resplandeciendo en la oscuridad.

Pero no voy a hacer una análisis exhaustivo de cada uno de los personajes ni tampoco a hablar de la evolución del vampiro como personaje, sino más bien de cómo estos últimos se alimentaron del mito y recorrieron la senda señalada por sus antecesores del romanticismo y la novela gótica, hasta detenerse en versiones más modernas.  Lo más importante a destacar es que no guardan relación alguna con los vampiros de Stephenie Meyer.  No son luminosos ni caminan bajo el sol, sino todo lo contrario: viven en las tinieblas, enfrentados a sus pasiones luciferianas, a la agonía del mal, a la fascinación por el abismo, el vacío y la nada.

rostroantoinepruebaUno de los personajes que mejor ejemplifica estas características es Antoine Léger.  Su aspecto es atrayente y repulsivo; posee una simpatía satánica.  Como cualquier vampiro que se precie, su presencia hipnotiza, congela y causa terror.  Como vampiro romántico, su punto débil son sus pasiones, representadas en Lucrecia Sauttier -humana, hija del líder de los cazavampiros- y Etienne Girardies.  Lucrecia es, sin duda, la personificación de la castidad angelical y del bien incorruptible, y despierta un fuerte deseo de seducción tanto en Antoine como en Etienne, precisamente por su belleza física y su pureza.  Antoine se nutre de la vida y del amor, aunque eso signifique destruir lo que ama; como un Don Juan de los infiern
os, priva del honor y de la pureza a la mujer que ama y la condena.  Etienne, en cambio, encarna todo lo opuesto de Antoine y es por esta coincidencia de los opuestos que ambos se atraen irremediablemente.  Al igual que con Lucrecia, siente hacia él un amor despedido y destructivo.

Etienne Girardies, el héroe que necesita redimirse al igual que un ángel caído, no es un simple protagrostroetiennepruebaonista a quien se le encomienda, sin quererlo, una misión concreta.  Su grado de implicación, su condena, tiene un coste muy alto: el sacrificio.  Su entrega en la causa por la que lucha es total y, aunque su amor por Isobelle Sauttier -humana, hermana menor de Lucrecia- es fuerte y sincero, sabe que al final tendrá que elegir entre salvar su alma, inmolándose por el bien mayor de la Humanidad, o salvar su amor verdadero.  De allí que su apodo sea El Redentor.  A pesar de ser una criatura de la oscuridad, posee integridad y evita traicionar sus principios.  Es un vampiro que no ha olvidado que un día fue humano y que tuvo sentimientos.  En su interior existe el conflicto entre el bien y el mal, y también se desatan tormentas apasionadas; así como ama a Isobelle, también es capaz de sentir pasión por Lucrecia.

Llegar a comprender el significado que subyace en el corazón de estos personajes solo se logra mediante una construcción precisa de todos ellos, incluso de los secundarios.  Construir una biografía resultó imprescindible para poder tener una empatía total.  Pude llegar a sentir sus angustias y vivir sus luchas internas y externas.  Se convirtieron en viejos amigos con quienes podía dialogar.  Muchas veces me llegué a preguntar cómo reaccionaría ante una situación como la que estaba creando, de ser cierta.  Cuando me sentaba frente al teclado del ordenador, mi dedos se desvinculaban de mi voluntad y tomaban vida propia, al igual que ellos, y los diálogos fluían como un torrente desencadenado.

Solo al final de la historia pude comprender lo importante que había sido caracterizar bien a los personaje, entender su psicología, crear una historia de fondo e investigar en profundidad para hacerlos de la manera más verosímil posible.  Esta es la única forma de establecer una comunicación con ellos y hacer que el lector o la lectora hagan lo mismo.  Espero que cada personaje les resulte imborrable y eterno.

Escribir es una forma de vivir y morir muchas veces

La vida de un escritor, o escritora en mi caso, no difiere mucho de la de cualquiera, con una excepción: vivimos y morimos muchas veces dentro de nuestras historias.  Y no solo eso, sino que también somos muchos personajes al mismo tiempo.  Al ponerme en la piel de un personaje soy capaz de realizar cualquier cosa.  Eso sí, dentro de unos límites específicos relacionados con la verosimilitud de la historia y de las características de dicho personaje.

Mis historias nacen cuando nace un personaje.  Primero pienso en él o en ella, en cómo será, y luego tejo a su alrededor la idea que poco a poco va cobrando la forma de una historia determinada.  Entonces me sumerjo en ella y buceo hasta el fondo.  Siempre tengo claro el inicio y el final, pero la parte central cambia dependiendo de las acciones de los personajes.  Llega un momento en que ellos cobran vida propia y la dinámica de la historia puede tomar rumbos inesperados, pero siguiendo una meta muy concreta.

la-magia-de-la-lectura_650El oficio de escritor es hermoso y creativo, de honestidad con una misma y con el lector.  Escribo para contar una historia desde mi percepción, es mi manera de expresar mi visión acerca del mundo que me rodea y de mis pensamientos, para que los lectores puedan participar de todo aquello.

¿Qué me motiva para escribir?  ¿Qué que quiero contar?  Las respuestas las encontré en el baúl de los recuerdos.  Durante mi niñez y mi adolescencia mi madre me inculcó el amor por los libros.  En cierta forma, tiene la culpa de que yo haya salido tan fantasiosa, ya que mis primeras lecturas fueron los cuentos clásicos como Caperucita Roja, La Cenicienta o La Bella Durmiente del Bosque, entre otros.

Poco a poco descubrí que aquellas historias eran mucho más que palabras puestas en un papel.  Allí se hallaban los mundos creados por un autor que había logrado que mi corazón saltara de alegría o llorara con las desventuras de los personajes.  Entonces quise también escribir para que otros sintieran lo que yo sentí cuando comencé a leer mis primeros libros.  La gente necesita que le cuenten historias.  Desde aquel momento supe que quería contribuir a la creación de nuevos mundos, de narraciones que revelaran conflictos humanos, de viajes hacia lugares épicos o íntimos.

Una historia no es solo lo que se cuenta sino cómo se cuenta.  Y lo que quiero contar tiene la intención de conmover el espíritu.  Durante mucho tiempo, con esfuerzo y con tesón, he ido adquiriendo mi estilo narrativo y lo he llenado con mi visión  personal de las cosas.  Escribir no es tarea sencilla.  Si la narración no tiene fuerza entonces la visión del mundo que un escritor desea dar resulta vacía y carente de sentido, sin importar que la historia sea original o no.

Una nueva reseña literaria

Hola mis vampir@s.

Por motivos personales he estado ausente del blog desde febrero, pero ya estoy de vuelta.  Estoy a punto de relanzar una campaña de comunicación para Animales nocturnos, así que estén pendientes porque pronto tendrán noticias.  Por los momentos, les dejo el link de una nueva reseña literaria realizada por Juan Carlos Blanco para su blog literario Boulevard de Libros.  Espero que les guste y les pique el gusanillo de leer mi historia.

http://boulevarddelibros.blogspot.com.es/2014/04/resena-animales-nocturnos.html

 

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